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Ganar Oposiciones: El éxito de la experiencia
Juan Pérez Cobacho

Ganar oposiciones: El éxito de la experienciaEn esta página, encontrará algunos epígrafes con técnicas y orientaciones prácticas para conseguir un avance en la preparación de los exámenes, así como consejos y técnicas para conseguir mejores rendimientos, extraídos del libro:

Planificación
Cómo preparar el temario
Avance
Tipos de Examen. Psicotécnicos
Estrategias de preparación del examen

¿Cómo empiezo a planificar? Estrategias

Puedes empezar a trabajar, puedes comenzar a estudiar libros de la especialidad, apuntes o temas pero ¿vas en la dirección correcta? No siempre el que más trabaja tiene mayor éxito, sino el que sabe sacar el mejor provecho del esfuerzo.

Sin planificación y organización puedes agotar tus energías y no llegar al puerto deseado, por lo que debes seguir algunas estrategias previas tales como la automotivación, organización del tiempo, análisis de la convocatoria, calendario y primeros temas.

1. Automotivación
La primera estrategia previa es la Automotivación. Sabes que tienes capacidad para esforzarte, estudiar y aprender lo que sea necesario. Tú eres el primero que tiene que “confiar en ti”. Si no estás muy seguro de ti mismo debes colocar carteles del tipo siguiente y repetírtelo hasta que lo creas firmemente:

Soy excelente
Sólo tengo que demostrarlo a los que no lo saben

2. Organización del tiempo
La segunda estrategia es organización del tiempo. Parece innecesario comentar que debes dedicarte en exclusiva a esta tarea, pero hemos conocido bastantes opositores que, disponiendo de todo su tiempo para el estudio, han planificado otras tareas o actividades dispares con este propósito, que han dispersado su atención y consumido un tiempo precioso. La dispersión de energías produce un desgaste innecesario que conduce a la derrota.

Por ello tienes que coger el hábito de trabajo diario: no se puede comenzar a leer de forma desorganizada y ver qué se queda en la memoria porque ésta, a veces, resulta “infiel”. Así pues es imprescindible la planificación porque, como decía Hipócrates Ars longa, vita brevis “el arte es largo, la vida breve” y, por tanto, no puedes perder el tiempo.

Es indispensable organizar un tiempo diario de trabajo en función del número de temas y de los meses que falten para el primer ejercicio. Si has decidido presentarte comienza ya la preparación. No puedes dejarlo para cuando falten menos días pensando que podrás dedicar entonces más horas. Ese error lo han pagado cientos de opositores.

Cada persona dispone de un numero de horas diferente según sus posibilidades y dificultad del ejercicio. Si te dedicas sólo a estudiar puedes dedicar entre 8 y 10 horas diarias, con los correspondientes descansos breves (cada dos horas y media o tres) y cambios de tarea o estrategia.

Si no tienes el hábito adquirido de trabajar muchas horas, deberás empezar por periodos más cortos (3 horas diarias por ejemplo) y luego ir aumentando poco a poco.

Evita las actividades "Ladronas del Tiempo"

Si estás trabajando no dispones de tanto tiempo pero puedes organizarte, con la colaboración de tu familia, y “sacar” de 4 a 5 horas diarias, como veremos más adelante. El menor tiempo disponible lo puedes compensar con la práctica de tu trabajo, la madurez y la constancia diaria.

Aunque cada uno se organiza el horario de trabajo según su disponibilidad de tiempo y periodos de mejor rendimiento, te proponemos un horario-tipo con periodos de estudio y descanso (ver cuadro horario-tipo):

Cuadro horario tipo

• 8 de la mañana: levantarse, aseo y desayuno.
Estudio: de 8,30 - 11 (2,30 horas). Con un descanso intermedio de 10 minutos, si experimentas cansancio o descenso de concentración.

• Descanso 30´.
Estudio: de 11,30 a 14 (2,30 horas). Con un descanso intermedio de 10 minutos. Comida.

• Descanso 2,30 horas.
Estudio: 16,30-19 (2,30 horas). Con un descanso intermedio de 10 minutos.

• Cena y descanso 3 horas.
Repasos: desde 22 a las 24 horas (2 horas).

Sin embargo hay quien prefiere periodos de estudio de una hora y descanso de 10 minutos y quien es capaz de trabajar dos o tres horas seguidas sin descanso, en función del tipo de materia que esté trabajando y utilizando los periodos de descanso para actividades de organización, recopilación de materiales, etc.

Con una organización de bloques parecida al modelo que proponemos puedes disponer de tiempo para todas las actividades, tal y como puedes ver en el cuadro tiempo invertido.

Con periodos de este tipo se pueden obtener:

– 8 horas de sueño.
– 9 horas de trabajo.
– 2 horas y media para alimentación.
– 4 horas y media para descanso, aseo, ejercicio físico, relaciones sociales y otras actividades.

Cuadro tiempo invertido

 8

30 minutos
   
 8,30-11
2 horas y 20 min.
Intervalo de 10 min.
 
 11-11,30
30 minutos
 
 11,30-14
2 horas y 20 min.
Intervalo de 10 min.
 
 14-16,30
1 hora
1 hora y 30 min.
 
 16,30-19
2 horas y 20 min.
Intervalo de 10 min.
 
 19-22
1 hora
2 horas
 
 22-24
(recitado y repasos)
2 horas
 
 24-8
8 horas
 TOTAL
2,30
9
4,30
8

No obstante, cada cual se adapta el horario en función de cuáles son las horas de mayor rendimiento, sus tareas extra-estudiantiles, horas de sueño, ganas de trabajar y días de descanso para salir con amigos o para relajarse.

En cualquier caso, la organización es básica tanto para el rendimiento como para evitar, retrasar y recuperarse de la aparición de la fatiga. Preparar oposición conlleva una fuerte carga mental que en ningún momento debe superar el ritmo fisiológico normal. De ahí la importancia de introducir los descansos en función de las necesidades de cada uno.

Por ello insistimos en los periodos de trabajo cortos como entrenamiento y recuperación de la fatiga, dado que “forzar la máquina” excesivamente puede conducir a la fatiga crónica y el abandono.

Cada vez que haces un descanso es bueno hacer estiramientos musculares y giros de nuca. Los gatos lo hacen cada vez que se levantan de dormir y se conservan tan “felinos...”

Procura un mínimo de 15 minutos de ejercicio físico diario para mantenerte psíquicamente activo

Como decíamos más arriba, muchos opositores desarrollan tareas profesionales, por lo que su horario de estudio se reduce a tardes y noches. En este caso sólo podrán sacar aproximadamente unas 4 horas de estudio diario, ampliadas con mayor esfuerzo los fines de semana. Si éste es tu caso, también depende de ti.

Si tienes familia, puedes negociar con ella que te permita dedicar todo el tiempo extra-laboral al estudio (como inversión) y que te liberen de otras tareas de infraestructura. La familia debe apostar por ti y dejarte ese tiempo de estudio. Cuando saques tu plaza ya les recompensarás y será felicidad para todos.

Puedes pensar que estás en desventaja con los opositores que se dedican sólo a estudiar. Pero cuentas con la ventaja de la experiencia y madurez que vas adquiriendo cada día con la puesta en práctica de lo que estudias porque, según un antiguo proverbio:

Lo que se oye se olvida.
Lo que se ve se recuerda.
Lo que se practica se aprende.

En cualquier caso, hay que organizar el tiempo diario y crear el hábito.

La planificación deberá ser aún más rígida para conseguir el mayor rendimiento posible en el escaso tiempo disponible y sin olvidar que la última media hora estará dedicada al repaso.

El número de temas que se lleven preparados también será menor que el del opositor “a tiempo completo”. Pero no debes desanimarte porque dispones del beneficio del ejercicio diario de la profesión y del contacto con la casuística y la práctica de otros profesionales. Por tanto se equilibra la balanza.

Lo que pretendemos mostrar es que hay tiempo para estudiar si se planifica y que los periodos de estudio deben ser lo suficientemente amplios como para recorrer las tres fases: precalentamiento, alto rendimiento y descenso en el rendimiento.

El que resiste GANA

Otra sugerencia puede ser: estudiar 2 temas por semana y cada fin de semana repasar lo estudiado esa semana y las anteriores.

En aquellas especialidades que incluyen ejercicios prácticos, tienes que dedicar también un periodo a la realización de tales supuestos prácticos. Para ello puedes utilizar los periodos de fatiga, que supone una menor concentración en su memorización.

Para preparar estas actividades, busca ejercicios de oposiciones anteriores que te pueden suministrar amigos y profesionales, pues suele haber un cierto patrón de repetición. También puedes encontrar modelos en editoriales.

Al igual que tú, el tribunal divide el temario, de forma mental, en 8-10 grandes bloques de contenidos y sobre esos bloques diseña las actividades prácticas.

3. Análisis de la convocatoria y compilación de materiales
Sabemos que es muy difícil “arrancar en frío”, por lo que puedes “entrar en calor” con una fase de organización del material, que implica:

a) Ver la convocatoria anterior.
b) Recopilación de materiales.
c) Organizar el material por temas.

a) Ver la convocatoria anterior y leerla entera para hacerte una “idea general” de lo que necesitas y lo que se valora.

En la convocatoria se especifican tus obligaciones pero en ella también están tus derechos (ver el punto “Tus derechos”, página 117).

Debes estar muy pendiente de cuándo sale la convocatoria por la que te presentas para conseguir una fotocopia. No te bases sólo en lo que te digan: tú tienes que leerla y comprobar cada uno de los aspectos que recoge.

Todas las convocatorias se apoyan en normativa básica anterior y la especifican en la introducción. Te interesa hacerte con una copia de la norma básica que establece el procedimiento selectivo para la provisión de plazas vacantes en la que se fundamenta la convocatoria por la que te presentas y:

Pregunta lo que no entiendas o no te quede claro.
Analiza muy bien el modelo de instancia y prepara concienzudamente la documentación que te exige.
Repasa todos los puntos que debes rellenar. Hay bastantes casos en los que el aspirante no ha conseguido una determinada plaza por no rellenar bien el apartado adecuado o no aportar la documentación correspondiente.
Examina el enunciado de los temas.
Comprueba si ha cambiado el temario.

b) Hacer recopilación de todo el material disponible

– Apuntes, temas y libros que has utilizado en la Universidad.

– Temarios de amigos que han superado la oposición.

– Temarios de academia.

– Bibliografía: le da el toque personal a tu temario y a tu forma de exponer, por lo que debes tener a tu alcance:

• Libros.
• Revistas.
• Recortes de prensa.
• Experiencias.
• Investigaciones.
• Fuentes documentales (que puedes encontrar al final de los buenos manuales).

¡Atención!
Comprueba que es material actualizado

c) Temarios elaborados por editoriales. Suelen ser concisos y de fácil acceso público. Los buenos manuales tienen la ventaja de que presentan los temas muy organizados, recogen los contenidos básicos y suministran bibliografía complementaria, con lo que facilitan el trabajo con el consiguiente ahorro de tiempo. Como puede haber diferencias significativas, es conveniente analizar y conocer si:

• Los temas han sido construidos por especialistas (ver títulos de los autores).
• Están bien estructurados: esquema, introducción, desarrollo, resumen y bibliografía básica y de ampliación.
• Se hallan revisados y actualizados (se comprueba en el año de edición).
• Cuentan con publicaciones o suministros complementarios.
• Pueden asegurar la información de novedades sobre los contenidos del temario durante el tiempo de preparación.
• Entregan aplicaciones didácticas, casos y supuestos prácticos, programaciones, etc.
• Ofrecen ejercicios de autoevaluación, simulacros de exámenes, test, etc., así como muestras de ejercicios anteriores.
• Brindan legislación básica actualizada y comentada, guías, ejemplos para la memoria, etc.
• Los temas están adaptados a la Comunidad Autónoma donde te presentas.
• Disponen de algún servicio de tutorización, asesoramiento, información o aula virtual donde puedas consultar dudas.

d) Consulta en Internet. En el Anexo I te ofrecemos las direcciones y páginas web de todas las Comunidades Autónomas donde puedes conseguir información de estructuras, convocatorias, boletín oficial de la Comunidad, etc.

También puedes utilizar un buen buscador como el “Google”, pero te será más rápido consultar la página web de esta editorial: www.mad.es, que te proporcionará información gratuita sobre convocatorias, características, publicaciones y noticias referentes al puesto de trabajo, de cualquier tipo, al que aspiras. Igualmente dispones de un “Aula virtual” con temas concretos.

Si no tienes acceso a Internet
Busca quien te ayude

e) Organizar el material por temas en carpetas. Si algún material te sirve para varios temas no olvides poner en ellos un folio recordatorio que te remita a la carpeta donde has puesto el material compartido.

Una vez recopilado el material, comienza el auténtico trabajo de organización y personalización para asimilar los contenidos.

4. Sobre qué temas me voy a centrar. ¿Por dónde empiezo?
Debes empezar por lo fácil, es decir, por los temas que ya conoces algo porque te recuerdan estudios y trabajos anteriores. Ya dispones de material y sobre él puedes trabajar ampliando y actualizando.

Con estos temas avanzas más rápidamente, obtienes algo de éxito, alimentas tu optimismo y vas consiguiendo el hábito de trabajo.

Voy a empezar comprobando
cuántos temas conozco


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¿Cómo preparar el temario

Tu temario debe ser personal, tanto en los contenidos como en el vocabulario y en la forma de expresión. Por ello tienes que confeccionarlo con los siguientes criterios:

Equilibrio en el contenido: combinar los conocimientos tradicionales con los avances novedosos y originales.

• La fundamentación de cada tema se basará en algunas de las teorías más representativas. La originalidad de tus temas podrá estar en el análisis de las confluencias y divergencias de las teorías analizadas pero sin decantarse. Debe primar la objetividad.

Análisis de la confluencia/divergencia de enfoques: líneas que proponen algunos autores y cuáles están en desacuerdo; investigaciones con resultados divergentes o contrapuestos, replicaciones, etc.

• Bloques de confluencia: conjunto de temas que pueden tener puntos de confluencia e interrelación que pueden ser “trasladados” de uno a otro. (Como ejemplo, en el cuadro 4 presentamos una interrelación del Temario A de Educación Especial).

• Preparar apartados “comodín”: son apartados generales que pueden ser incluidos en temas distintos pero con cierta similitud.

• Posibilidad de asimilación y autoconfianza.

Posible interrelación de temas para hacer bloques en Educación Especial
Posible interrelación de temas para hacer bloques en Educación Especial

Hemos marcado los temas que tienen aspectos que se relacionan y que se pueden utilizar en cualquiera de ellos, dando la redacción adecuada según el contexto en que se incluye. Ahora dejamos un cuadro en blanco para facilitar que puedas construir el tuyo.


Posible interrelación de temas para hacer bloques

1. Elaboración propia: criterios generales
Elaborar cada tema, desde el principio, de forma personal es muy interesante, pero conlleva un trabajo ímprobo y puede no ser necesario. Si ya hay suficiente información en el mercado ¿por qué no aprovecharla?

Ahora vas a confeccionar cada tema.

Comienza por decidir el índice. Toma como base los índices de un temario (en el caso de disponer de más de uno selecciona el más completo). Elige un tema, selecciona los enunciados del índice y comprueba que responden al contenido que explicita el temario oficial de la convocatoria. Comprueba si algún otro índice aporta contenidos que complementan el que has elegido.

Enriquece cada tema

Ahora contrasta los contenidos con el resto de documentación que has reunido y amplía los bloques, los apartados, los subapartados, las ideas principales y las secundarias.

– Algunos contenidos se repiten (te sirve de repaso, de contraste y de refuerzo de tus conocimientos anteriores).

– Los contenidos nuevos hay que incardinarlos en la estructura del tema.

Haz tu propio índice y tu esquema personal

Ya puedes desarrollar cada apartado siguiendo el índice que has confeccionado y tomando los contenidos de la documentación que estás utilizando.

Sólo debes poner aquellos conceptos e ideas que, efectivamente, comprendes. Si incluyes conceptos que no entiendes deberás buscar la forma de que alguien te los explique hasta que consigas comprenderlos y asimilarlos. En caso contrario sólo van a entorpecer el estudio posterior.

La forma de expresión debe ser la tuya normal y el vocabulario será el que puedas manejar sin problemas. El texto rebuscado y con terminología que no dominas te quitará fluidez y soltura.

Haz el texto a tu medida

No olvides poner las referencias de autores y libros cuando citas sus aportaciones.
Las necesitarás.


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Estrategias de avance

Los temas son muchos y hay que avanzar paso a paso, incluso sin ganas. Los indecisos suelen decir:

- “Bueno, estoy leyendo temas, después los estudiaré”.

Si lo vas dejando porque piensas que después tienes tiempo, comprobarás lo fácil que es pasar la barrera de la imposibilidad material. De un día a otro caes en la cuenta de que ya no tienes tiempo y tu autoestima está por los suelos.

Los triunfadores suelen decir frases de este tipo:

- “La inspiración llega cuando estoy trabajando”.
- “Soy trapero de mi tiempo”.
- “Las reglas del éxito son tres: ilusión, trabajo y organización”.

Y no olvides a Antonio Machado:

- “Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar
”.

Estudia y redacta tema a tema, pero estableciendo y dejando referencia escrita de las interrelaciones y derivaciones con otros temas.

Puedes organizar el estudio por bloques con interrelación temática y traspaso de conocimientos, como hemos visto en 6.1. Por ejemplo, en las oposiciones para docentes, en el desarrollo de algunos temas es necesario tratar el Proyecto Educativo y el Proyecto Curricular; en otros hay que manejar las adaptaciones curriculares desde diferentes perspectivas o analizar características básicas del desarrollo psicoevolutivo de los alumnos, con lo que se pueden establecer núcleos conceptuales de estos contenidos fácilmente trasladables. Sin contar con la normativa básica que ya tiene un tema específico pero que puede y debe ser utilizada en el resto del temario.

A la vez que se avanza en nuevos temas, debe estar planificado el repaso de los estudiados. Esto aumenta la confianza en ti mismo porque compruebas cómo crece tu dominio del temario, abre nuevas perspectivas al conectar con los flamantes aprendizajes y sirve de descanso.

Practica lo aprendido comentando o recordando, cuando estás con otro tema, algún aspecto que pueda tener relación. Si estás trabajando quizá puedas poner en práctica algún matiz o actividad que has estudiado, lo que te ayuda a “fijar contenidos” y poder utilizarlo en los exámenes.

También puedes reafirmar tus conocimientos haciéndote preguntas sobre el tema estudiado. Así te entrenas en posibles respuestas a preguntas del examen.


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Tipos de examen: tesis, defensa de proyectos y oposiciones

1. Los exámenes pueden ser orales y escritos. Dentro de éstos hay una amplia gama con diferencias sustanciales a las que el aspirante debe preparar su adaptación.

Los exámenes normales de una carrera versan sobre una materia concreta y el alumno conoce el método de evaluación que utiliza el profesor.

El examen de defensa de una tesina o para conseguir el título de Doctor consiste en defender un trabajo de investigación que ha elegido y trabajado el doctorando con su director de Tesis. Es un trabajo arduo y de varios años, pero su exposición la efectúa el aspirante a doctor suficientemente preparado y no tiene que competir con nadie.

La exposición debe ir muy preparada, especialmente ensayada y “cantada” varias veces ante un grupo de personas. Los nervios son los mismos de cualquier oposición, sobre todo cuando tiene que improvisar las respuestas a preguntas inesperadas, con toda la familia, profesores, amigos y compañeros detrás. Por ello deberá poner en práctica las estrategias que recomendamos para las exposiciones orales.

La defensa de un proyecto, programa o memoria, también se basa en un trabajo elaborado por el aspirante, del que conoce sus virtudes y defectos mejor que el tribunal, por lo que puede ir suficientemente preparado y tranquilo.

Para obtener mejor rendimiento en la defensa de Tesis, tesinas y proyectos, son especialmente útiles las orientaciones que damos en los apartados que versan sobre “Estrategias de exposición”, “Cómo dirigirse al tribunal”, “Seducción del tribunal”, “Cómo hablar mejor”, “Ensayos”, etc.

A los exámenes de oposición el aspirante no sólo debe llegar preparado, sino que tiene que demostrar que lo está mejor que otros que compiten por la misma plaza. En estos podemos encontrar diversos tipos de pruebas, tales como:

• Cuestionarios de elección múltiple sobre un temario.
• Cuestionarios de intereses.
• Test de inteligencia, de aptitudes, de personalidad.
• Test de conocimientos con elecciones múltiples.
• Pruebas de habilidad.
• Examen con preguntas concretas.
• Resolución de problemas.
• Resolución de supuestos prácticos.
• Comentario de un texto.
• Desarrollo por escrito de uno o dos temas.
• Desarrollo por escrito de un tema para leer ante el tribunal.
• Exposición y defensa de un curriculum vitae.
• Defensa de un proyecto de investigación.
• Defensa de un proyecto docente.
• Exposición de un tema oral:

- Lección magistral.
- Exposición con tiempo de preparación anterior.
- Exposición con desarrollo de partes prácticas.

2. Pruebas psicotécnicas y cuestionarios de elección múltiple

Este tipo de ejercicios se han impuesto en la mayor parte de oposiciones como técnica de selección y se utilizan desde oposiciones de administrativos hasta las de jueces.

Pueden ser test que miden capacidades o cuestionarios de elección múltiple que miden conocimientos. Estas pruebas tienen el objetivo de establecer diferencias entre los aspirantes y seleccionar de la forma más rápida y objetiva posible.

El entrenamiento para tener cierto éxito en los test puede conseguirse con la práctica y resolución de pruebas de este tipo. Pueden encontrarse como juegos en algunas revistas pero también hay en el mercado libros con un compendio de test, con sus soluciones, para diferentes perfiles profesionales y especialmente editados con el fin de entrenar a los opositores que deben pasar este tipo de pruebas. También puedes encontrar este tipo de entrenamiento interactivo en Internet, ofrecido por diversas editoriales.

Los cuestionarios de elección múltiple tienen sus aspectos positivos y negativos. Por una parte son más fáciles para aquellas personas que disponen de una buena memoria de reconocimiento, por cuanto entre las respuestas reconocen la que han estudiado como verdadera. Por otra, es más difícil para aquellos que no tienen los conceptos muy claros o que tienen mayor facilidad en desarrollar un tema propio, porque las respuestas son muy esquematizadas y con escasos matices de diferenciación.

Los errores se pagan, por lo que es fundamental conocer la sanción por cada respuesta equivocada. Generalmente no se sancionan las no contestadas, por lo que puede ser prudente no arriesgar excesivamente. En algunas convocatorias se penaliza una bien por tres mal, pero no conviene “bajar la guardia” pensando que tienes dos de “chollo” porque suelen estar redactadas de tal manera que es muy fácil decidirse por una incorrecta.

Como estrategias de preparación y entrenamiento conviene:

• Conseguir exámenes y cuestionarios anteriores (suelen repetirse algunas preguntas).

• Analizar la terminología empleada. El vocabulario es básico para comprender las preguntas.

• Analizar la “intención” con que se construyen las preguntas y las alternativas de respuestas.

• Consultar con frecuencia diccionarios y enciclopedias.

• Consultar libros que incluyen tales pruebas especificas para cada profesión y entrenarse en su resolución. No sólo aprendes sino que tu cerebro está desarrollando su capacidad de razonamiento.

• Confeccionar preguntas de los temas, así te vas entrenando.

• Realización de pasatiempos.

• Entrenarse en cálculo mental rápido. Esto puede hacerse en la actividad diaria.

• Gran parte de test de inteligencia se basan en figuras que se mueven en el espacio, rotan, proyectan, evolucionan o les faltan algo. Para solucionarlos debe entrenarse la imaginación.

• Puede entrenarse con puzzles, reconstrucción de figuras, proyección de planos y test de razonamiento espacial. Pero no debe utilizarse el “ensayo y error”, sino buscando la solución mentalmente e imaginando “cómo sería si...

• Si se prepara con compañeros se puede construir un banco de preguntas y entrenarse jugando, incluso con premios.

• También con los compañeros se puede jugar con diferentes juegos de palabras y de razonamiento que hay en el mercado y que posibilitan el aumento de vocabulario, la agilidad en el razonamiento, la respuesta rápida y el entrenamiento ante la dificultad, de forma relajada.

• Aunque sea entrenamiento conviene controlar el tiempo porque en este tipo de pruebas es fundamental.

• Existen libros que dan los resultados de los test. No es cuestión de aprenderlos de memoria porque seguro que te pondrán otros. Deben servirte de entrenamiento, pero sobre todo para analizar la estructura lógica que sigue la construcción de cada item.

• Entrénate en trabajar con rapidez.


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Estrategias en la realización de test y cuestionarios

Este tipo de ejercicio requiere una estrategia especial. Las pruebas que miden capacidades suelen estar cronometradas, los dibujos y las series lógicas se suceden una tras otra y no hay tiempo de volver atrás. Aquí sólo vale el entrenamiento previo y la concentración en el momento del ejercicio.

Las pruebas de conocimientos disponen de un poco más tiempo; en cualquier caso serán útiles las siguientes orientaciones:

1. Tranquilidad. Recuerda que te has entrenado.

2. Mucha atención a las instrucciones para conocer perfectamente cómo es el sistema de respuesta: si es en la misma hoja, si es en otra hoja de corrección electrónica, el tipo de lápiz, cómo se subsanan los errores, si todas las preguntas tienen el mismo valor, qué sanción tienen los errores, tiempo disponible. (Si no lo dicen, pregúntalo).

3. Cerciórate si se responde con letras, números, cruces, círculos, etc.

4. Rellenar concienzudamente los datos de identificación (siempre hay quien los olvida).

5. Comprobar el número de hojas de que consta la prueba y que no quede ninguna en blanco por olvido o por no mirar detrás.

6. Ver el número de preguntas, pero no te pongas a calcular tiempos para cada una porque su nivel de dificultad es diferente. El tiempo está muy ajustado, así que trabaja rápido y con alta concentración para que no se bailen cantidades o respuestas.

7. Si tienes una hoja con preguntas y otra para respuestas, utiliza la primera como borrador y marca en ella.

8. Leer, concienzudamente, cada pregunta y marcar sólo las que están muy seguras, sin perder tiempo en las demás.

9. Cuidado con la lectura rápida. Algunos se precipitan a contestar antes de terminar de leer la frase y son víctimas de “San Creíque” y “San Penséque”.

10. Conviene leer todas las opciones antes de decidir. Puede haber una respuestas más completa que la anterior.

11. Ante la mínima duda, déjala. Es probable que otra pregunta te dé la pista de ésta.

12. Analiza la terminología empleada. El vocabulario es fundamental para comprender “el núcleo” y encontrar la respuesta adecuada.

13. Te puede servir de orientación que algunas de las soluciones propuestas son totalmente inviables.

14. Fíjate en la coordinación sintáctica entre el enunciado y las posibles respuestas. Si no hay coordinación es falsa.

15. Para comprobar concordancia y sentido de la frase, repite mentalmente la pregunta y la respuesta que vas a elegir.

16. Si sientes mucha tensión, realiza algún movimiento: tipo escalofrío, contracción muscular brusca y distensión, o respiración profunda para descargar la ansiedad.

17. No te ocupes de los demás.

18. En una segunda vuelta, lee más despacio el resto de preguntas reflexionando las posibles respuestas de las más próximas a tus conocimientos, sin arriesgar.

19. Ya puedes pasar las respuestas correctas a la hoja para el procesamiento de datos. Utiliza una regla o ambas manos para señalar por donde vas y no desorientarte en el traslado de datos, porque un ligero desplazamiento de cuadro hace que todo esté mal y te das cuenta al final, cuando no tienes tiempo de rectificar.

20. Si te sobra tiempo, puedes dar varias vueltas a las preguntas dudosas.

21. No te cortes en preguntar a los miembros del tribunal el significado de palabras que no conoces, el sentido de la frase, etc. Pueden “darte luz” en algunas respuestas.

22. Tener mucho cuidado con los “supuestos trampa”. Una propuesta puede parecer totalmente cierta pero una simple palabra, al principio o al final, la convierte en falsa.

23. Si la prueba es de personalidad o de aptitudes no debes engañar: hay una serie de preguntas que miden sinceridad.

24. Ya sabemos que los nervios “te comen”, pero no tengas prisa por salir. Agota todo el tiempo repasando.

El Entrenamiento es Básico

Entrenamiento con: test, pruebas anteriores, simulacros de exámenes, grabaciones, etc. como te proponemos en estas páginas:

Ganar Oposiciones: El éxito de la Experiencia

 

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