En esta página, encontrará algunos epígrafes
con técnicas y orientaciones prácticas para conseguir un avance en
la preparación de los exámenes, así como consejos y técnicas para
conseguir mejores rendimientos, extraídos del libro:
¿Cómo
empiezo a planificar? Estrategias |
|
Puedes empezar a trabajar, puedes comenzar
a estudiar libros de la especialidad, apuntes o temas pero ¿vas en la dirección
correcta? No siempre el que más trabaja tiene mayor éxito,
sino el que sabe sacar el mejor provecho del esfuerzo.
Sin
planificación y organización puedes agotar tus
energías y no llegar al puerto deseado, por lo que debes seguir
algunas estrategias previas tales como la automotivación,
organización del tiempo, análisis de la convocatoria,
calendario y primeros temas. 1.
Automotivación
La primera estrategia previa es la Automotivación. Sabes
que tienes capacidad para esforzarte, estudiar y aprender lo que
sea necesario. Tú eres el primero que tiene que “confiar
en ti”. Si no estás muy seguro de ti mismo debes colocar
carteles del tipo siguiente y repetírtelo hasta que lo creas
firmemente:
2. Organización
del tiempo
La segunda estrategia es organización del tiempo. Parece
innecesario comentar que debes dedicarte en exclusiva a esta tarea,
pero hemos conocido bastantes opositores que, disponiendo de todo
su tiempo para el estudio, han planificado otras tareas o actividades
dispares con este propósito, que han dispersado su atención
y consumido un tiempo precioso. La dispersión de energías
produce un desgaste innecesario que conduce a la derrota.
Por ello tienes que coger el hábito de trabajo diario: no
se puede comenzar a leer de forma desorganizada y ver qué se
queda en la memoria porque ésta, a veces, resulta “infiel”.
Así pues es imprescindible la planificación porque,
como decía Hipócrates Ars longa, vita brevis “el
arte es largo, la vida breve” y, por tanto, no puedes perder
el tiempo.
Es indispensable organizar un tiempo
diario de trabajo en función
del número de temas y de los meses que falten para el primer
ejercicio. Si has decidido presentarte comienza ya la preparación.
No puedes dejarlo para cuando falten menos días pensando
que podrás dedicar entonces más horas. Ese error lo han pagado cientos de opositores.
Cada persona dispone de un numero de
horas diferente según
sus posibilidades y dificultad del ejercicio. Si te dedicas sólo
a estudiar puedes dedicar entre 8 y 10 horas diarias, con los correspondientes
descansos breves (cada dos horas y media o tres) y cambios de tarea
o estrategia.
Si no tienes el hábito adquirido de trabajar muchas horas,
deberás empezar por periodos más cortos (3 horas
diarias por ejemplo) y luego ir aumentando poco a poco.
Si estás trabajando no dispones de tanto tiempo pero puedes
organizarte, con la colaboración de tu familia, y “sacar” de
4 a 5 horas diarias, como veremos más adelante. El menor
tiempo disponible lo puedes compensar con la práctica de
tu trabajo, la madurez y la constancia diaria.
Aunque cada uno se organiza el horario
de trabajo según
su disponibilidad de tiempo y periodos de mejor rendimiento, te
proponemos un horario-tipo con periodos de estudio y descanso (ver
cuadro horario-tipo):
Cuadro horario tipo
• 8 de la mañana:
levantarse, aseo y desayuno.
Estudio: de 8,30 - 11 (2,30
horas). Con un descanso intermedio
de 10 minutos, si experimentas cansancio o descenso
de concentración.
• Descanso 30´.
Estudio: de 11,30 a 14 (2,30
horas). Con un descanso
intermedio de 10 minutos. Comida.
• Descanso
2,30 horas.
Estudio: 16,30-19 (2,30 horas).
Con un descanso intermedio de 10 minutos.
• Cena
y descanso 3 horas.
Repasos: desde 22 a las 24 horas
(2 horas).
|
|
Sin embargo hay quien prefiere periodos
de estudio de una hora y descanso de 10 minutos y quien es capaz
de trabajar dos o tres
horas seguidas sin descanso, en función del tipo de materia
que esté trabajando y utilizando los periodos de descanso
para actividades de organización, recopilación de
materiales, etc.
Con una organización de bloques
parecida al modelo que proponemos puedes disponer de tiempo para
todas las actividades,
tal y como
puedes ver en el cuadro tiempo invertido.
Con periodos de este tipo se pueden obtener:
–
8 horas de sueño.
– 9 horas de trabajo.
–
2 horas y media para alimentación.
–
4 horas y media para descanso, aseo, ejercicio físico,
relaciones sociales y otras actividades.
Cuadro tiempo invertido
8
|
30 minutos
|
|
|
|
| 8,30-11 |
|
2 horas y 20 min.
|
Intervalo de 10 min.
|
|
| 11-11,30 |
|
|
30 minutos
|
|
| 11,30-14 |
|
2 horas y 20 min.
|
Intervalo de 10 min.
|
|
| 14-16,30 |
1 hora
|
|
1 hora y 30 min.
|
|
| 16,30-19 |
|
2 horas y 20 min.
|
Intervalo de 10 min.
|
|
| 19-22 |
1 hora
|
|
2 horas
|
|
| 22-24 |
|
(recitado y repasos)
2 horas
|
|
|
| 24-8 |
|
|
|
8 horas
|
| TOTAL |
2,30
|
9
|
4,30
|
8
|
No obstante, cada cual se adapta el
horario en función
de cuáles son las horas de mayor rendimiento, sus tareas
extra-estudiantiles, horas de sueño, ganas de trabajar y
días de descanso para salir con amigos o para relajarse.
En cualquier caso, la organización es básica tanto
para el rendimiento como para evitar, retrasar y recuperarse de
la aparición de la fatiga. Preparar oposición conlleva
una fuerte carga mental que en ningún momento debe superar
el ritmo fisiológico normal. De ahí la importancia
de introducir los descansos en función de las necesidades
de cada uno.
Por ello insistimos en los periodos
de trabajo cortos como entrenamiento y recuperación de la fatiga, dado que “forzar la máquina” excesivamente
puede conducir a la fatiga crónica y el abandono.
Cada vez que haces un descanso es bueno
hacer estiramientos musculares y giros de nuca. Los gatos lo
hacen cada vez que se levantan de
dormir y se conservan tan “felinos...”
Como decíamos más arriba, muchos opositores desarrollan
tareas profesionales, por lo que su horario de estudio se reduce
a tardes y noches. En este caso sólo podrán sacar
aproximadamente unas 4 horas de estudio diario, ampliadas con mayor
esfuerzo los fines de semana. Si éste es tu caso, también
depende de ti.
Si tienes familia, puedes negociar
con ella que te permita dedicar todo el tiempo extra-laboral
al estudio (como inversión)
y que te liberen de otras tareas de infraestructura. La familia
debe apostar por ti y dejarte ese tiempo de estudio. Cuando saques
tu plaza ya les recompensarás y será felicidad para
todos.
Puedes pensar que estás en desventaja con los opositores
que se dedican sólo a estudiar. Pero cuentas con la ventaja
de la experiencia y madurez que vas adquiriendo cada día
con la puesta en práctica de lo que estudias porque, según
un antiguo proverbio:
– Lo que se oye se olvida.
– Lo que se ve se recuerda.
– Lo que se practica se aprende.
En cualquier caso, hay que organizar
el tiempo diario y crear el hábito.
La planificación deberá ser aún más
rígida para conseguir el mayor rendimiento posible en el
escaso tiempo disponible y sin olvidar que la última media
hora estará dedicada al repaso.
El número de temas que se lleven preparados también
será menor que el del opositor “a tiempo completo”.
Pero no debes desanimarte porque dispones del beneficio
del ejercicio diario de la profesión y del contacto con la casuística
y la práctica de otros profesionales. Por tanto se equilibra
la balanza.
Lo que pretendemos mostrar es que hay tiempo para estudiar si
se planifica y que los periodos de estudio deben ser lo suficientemente
amplios como para recorrer las tres fases: precalentamiento,
alto
rendimiento y descenso en el rendimiento.
Otra sugerencia puede
ser: estudiar 2 temas por semana y cada fin de semana repasar lo
estudiado esa semana
y las anteriores.
En aquellas especialidades que incluyen ejercicios
prácticos,
tienes que dedicar también un periodo a la realización
de tales supuestos prácticos. Para ello puedes utilizar
los periodos de fatiga, que supone una menor concentración
en su memorización.
Para preparar estas actividades, busca ejercicios
de oposiciones anteriores que te pueden suministrar amigos y profesionales,
pues
suele haber un cierto patrón de repetición. También
puedes encontrar modelos en editoriales.
Al igual que tú, el tribunal divide el temario, de forma
mental, en 8-10 grandes bloques de contenidos y sobre esos bloques
diseña las actividades prácticas.
3. Análisis de la convocatoria y compilación
de materiales
Sabemos que es muy difícil “arrancar en frío”,
por lo que puedes “entrar en calor” con una fase de
organización del material, que implica:
a) Ver la convocatoria anterior.
b) Recopilación de materiales.
c) Organizar el material por temas.
a) Ver la
convocatoria anterior y leerla
entera para hacerte una “idea
general” de lo que necesitas y lo que se valora.
En la convocatoria se especifican tus obligaciones
pero en ella también
están tus derechos (ver el punto “Tus derechos”, página
117).
Debes estar muy pendiente de cuándo sale la convocatoria por la que te
presentas para conseguir una fotocopia. No te bases sólo en lo que te
digan: tú tienes que leerla y comprobar cada uno de los aspectos que
recoge.
Todas las convocatorias se apoyan en normativa
básica anterior y la especifican
en la introducción. Te interesa hacerte con una copia de
la norma básica
que establece el procedimiento selectivo para la provisión de plazas
vacantes en la que se fundamenta la convocatoria por la que te presentas
y:
• Pregunta lo que no entiendas o no
te quede claro.
• Analiza muy bien el modelo de instancia
y prepara concienzudamente la documentación
que te exige.
• Repasa todos los puntos que debes rellenar.
Hay bastantes casos en los que el aspirante no ha conseguido una determinada
plaza por no rellenar
bien el
apartado adecuado o no aportar la documentación correspondiente.
• Examina el enunciado de los temas.
• Comprueba si ha cambiado el temario.
b) Hacer recopilación de todo el material disponible
– Apuntes, temas y libros que has utilizado en la Universidad.
–
Temarios de amigos que han superado la oposición.
– Temarios de academia.
–
Bibliografía: le da el toque personal a tu temario y a tu forma
de exponer, por lo que debes tener a tu alcance:
• Libros.
• Revistas.
• Recortes de prensa.
• Experiencias.
• Investigaciones.
• Fuentes documentales (que puedes encontrar al final de los
buenos manuales).
c) Temarios elaborados por editoriales.
Suelen ser concisos y de fácil acceso público. Los buenos manuales
tienen la ventaja de que presentan los temas muy organizados,
recogen los contenidos básicos y suministran bibliografía
complementaria, con lo que facilitan el trabajo con el consiguiente
ahorro de tiempo. Como puede haber diferencias significativas,
es conveniente analizar y conocer si:
• Los temas han sido construidos
por especialistas (ver títulos
de los autores).
• Están bien estructurados: esquema, introducción,
desarrollo, resumen y bibliografía básica y de
ampliación.
• Se hallan revisados y actualizados (se comprueba en el año
de edición).
• Cuentan con publicaciones o suministros complementarios.
• Pueden asegurar la información de novedades sobre
los contenidos del temario durante el tiempo de preparación.
• Entregan aplicaciones didácticas, casos y supuestos
prácticos, programaciones, etc.
• Ofrecen ejercicios de autoevaluación, simulacros
de exámenes, test, etc., así como muestras de
ejercicios anteriores.
• Brindan legislación básica actualizada
y comentada, guías, ejemplos para la memoria, etc.
• Los temas están adaptados a la Comunidad Autónoma
donde te presentas.
• Disponen de algún servicio de tutorización,
asesoramiento, información o aula virtual donde puedas
consultar dudas.
d) Consulta
en Internet. En el Anexo I
te ofrecemos las direcciones y páginas web de todas las Comunidades Autónomas
donde puedes conseguir información de estructuras, convocatorias,
boletín oficial de la Comunidad, etc.
También puedes utilizar un buen buscador como el “Google”,
pero te será más rápido consultar la página web de
esta editorial: www.mad.es, que te proporcionará información gratuita
sobre convocatorias, características, publicaciones y noticias referentes
al puesto de trabajo, de cualquier tipo, al que aspiras. Igualmente dispones
de un “Aula virtual” con temas concretos.
e) Organizar el material por temas
en carpetas. Si algún
material te sirve para varios temas no olvides poner en ellos
un folio recordatorio que te remita a la carpeta donde has puesto
el material compartido. Una vez recopilado el material, comienza
el auténtico trabajo de organización
y personalización para asimilar los contenidos.
4. Sobre
qué temas me voy a centrar. ¿Por dónde
empiezo?
Debes empezar por lo fácil, es decir, por los temas
que ya conoces algo porque te recuerdan estudios y trabajos anteriores. Ya dispones de material
y sobre él puedes trabajar ampliando y actualizando.
Con estos temas avanzas más rápidamente, obtienes algo de éxito,
alimentas tu optimismo y vas consiguiendo el hábito de trabajo.
¿Cómo
preparar el temario |
|
|
Tu temario debe ser personal,
tanto en los contenidos como en el vocabulario y en la forma
de expresión. Por ello tienes
que confeccionarlo con los siguientes criterios:
• Equilibrio en el
contenido: combinar los conocimientos tradicionales con los avances
novedosos y originales.
•
La fundamentación de cada tema se basará en algunas
de las teorías más representativas. La originalidad de
tus temas podrá estar en el análisis de las
confluencias y divergencias de las teorías analizadas
pero sin decantarse. Debe primar la objetividad.
• Análisis de
la confluencia/divergencia de enfoques: líneas
que proponen algunos autores y cuáles están
en desacuerdo; investigaciones con resultados divergentes
o contrapuestos,
replicaciones, etc.
• Bloques de confluencia:
conjunto de temas que pueden tener puntos de confluencia e interrelación
que pueden ser “trasladados” de
uno a otro. (Como ejemplo, en el cuadro 4 presentamos
una interrelación
del Temario A de Educación Especial).
• Preparar apartados “comodín”:
son apartados generales que pueden ser incluidos en temas distintos pero
con
cierta similitud.
• Posibilidad de asimilación y
autoconfianza.

Posible interrelación de temas para hacer bloques en
Educación Especial
Hemos marcado los temas que tienen aspectos
que se relacionan y que se pueden utilizar en cualquiera de ellos,
dando la redacción adecuada según el contexto en
que se incluye. Ahora dejamos un cuadro en blanco para facilitar
que puedas construir el tuyo.

Posible interrelación de temas
para hacer bloques
1. Elaboración
propia: criterios generales
Elaborar cada tema, desde el principio, de forma personal es
muy interesante, pero conlleva un trabajo ímprobo y puede
no ser necesario. Si ya hay suficiente información en
el mercado ¿por qué no aprovecharla?
Ahora vas a confeccionar cada tema.
Comienza por decidir el índice. Toma como base los índices de un
temario (en el caso de disponer de más de uno selecciona el más
completo). Elige un tema, selecciona los enunciados del índice y comprueba
que responden al contenido que explicita el temario oficial de la convocatoria.
Comprueba si algún otro índice aporta contenidos que complementan
el que has elegido.
Ahora contrasta los
contenidos con el resto de documentación que has
reunido y amplía los bloques, los apartados, los subapartados, las ideas
principales y las secundarias.
– Algunos contenidos se repiten (te sirve de repaso, de contraste y de
refuerzo de tus conocimientos anteriores).
– Los contenidos nuevos hay que incardinarlos en la estructura del tema.
Ya puedes desarrollar cada apartado siguiendo
el índice
que has confeccionado y tomando los contenidos de la documentación
que estás utilizando. Sólo debes poner aquellos conceptos e ideas que, efectivamente,
comprendes. Si incluyes conceptos que no entiendes deberás
buscar la forma de que alguien te los explique hasta que consigas
comprenderlos y asimilarlos. En caso contrario sólo van
a entorpecer el estudio posterior.
La forma de expresión debe ser la tuya normal y el vocabulario
será el que puedas manejar sin problemas. El texto rebuscado
y con terminología que no dominas te quitará fluidez
y soltura.
No olvides poner
las referencias de autores y libros cuando citas sus aportaciones.
Las
necesitarás.
Estrategias
de avance |
|
|
Los temas son muchos y hay que avanzar paso a paso,
incluso sin ganas. Los indecisos suelen decir:
- “Bueno, estoy leyendo temas, después los estudiaré”. Si lo vas dejando porque piensas
que después tienes tiempo, comprobarás
lo fácil que es pasar la barrera de la imposibilidad material. De un
día a otro caes en la cuenta de que ya no tienes tiempo y
tu autoestima está por los suelos.
Los triunfadores suelen decir frases de este tipo:
- “La inspiración llega cuando estoy trabajando”.
- “Soy trapero de mi tiempo”.
- “Las reglas del éxito son tres: ilusión,
trabajo y organización”.
Y no olvides a Antonio Machado:
- “Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar”. Estudia y redacta tema a tema, pero estableciendo y dejando
referencia escrita de las interrelaciones y derivaciones con
otros temas.
Puedes organizar el estudio por bloques con interrelación temática y
traspaso de conocimientos, como hemos visto en 6.1. Por ejemplo,
en las oposiciones para docentes, en el desarrollo de algunos
temas es necesario tratar el Proyecto
Educativo y el Proyecto Curricular; en otros hay que manejar las adaptaciones
curriculares desde diferentes perspectivas o analizar características
básicas del desarrollo psicoevolutivo de los alumnos, con lo que se
pueden establecer núcleos conceptuales de estos contenidos fácilmente
trasladables. Sin contar con la normativa básica que ya tiene un tema
específico pero que puede y debe ser utilizada en el resto del
temario.
A la vez que se avanza en nuevos temas, debe estar planificado
el repaso de los estudiados. Esto aumenta
la confianza en ti mismo porque compruebas
cómo
crece tu dominio del temario, abre nuevas perspectivas al conectar
con los flamantes aprendizajes y sirve de descanso.
Practica lo aprendido comentando
o recordando, cuando estás con otro
tema, algún aspecto que pueda tener relación. Si estás
trabajando quizá puedas poner en práctica algún matiz
o actividad que has estudiado, lo que te ayuda a “fijar contenidos” y
poder utilizarlo en los exámenes.
También puedes reafirmar tus conocimientos haciéndote preguntas
sobre el tema estudiado. Así te entrenas en posibles respuestas
a preguntas del examen.
Tipos
de examen: tesis, defensa de proyectos y oposiciones |
|
|
1.
Los exámenes pueden ser orales y escritos. Dentro
de éstos
hay una amplia gama con diferencias sustanciales a las que el aspirante
debe preparar su adaptación.
Los exámenes normales de una carrera versan sobre una materia concreta
y el alumno conoce el método de evaluación que utiliza
el profesor.
El examen de defensa de una tesina o para conseguir el título
de Doctor consiste
en defender un trabajo de investigación que ha elegido y trabajado
el doctorando con su director de Tesis. Es un trabajo arduo y de varios años,
pero su exposición la efectúa el aspirante a doctor
suficientemente preparado y no tiene que competir con nadie.
La exposición debe ir muy preparada, especialmente ensayada y “cantada” varias
veces ante un grupo de personas. Los nervios son los mismos de cualquier oposición,
sobre todo cuando tiene que improvisar las respuestas a preguntas inesperadas,
con toda la familia, profesores, amigos y compañeros detrás.
Por ello deberá poner en práctica las estrategias
que recomendamos para las exposiciones orales.
La defensa de un proyecto, programa
o memoria, también
se basa en un trabajo elaborado por el aspirante, del que conoce
sus
virtudes y defectos
mejor que el tribunal, por lo que puede ir suficientemente preparado
y tranquilo.
Para obtener mejor rendimiento en
la defensa de Tesis, tesinas y proyectos, son especialmente útiles
las orientaciones que damos en los apartados que versan sobre “Estrategias
de exposición”, “Cómo
dirigirse al tribunal”, “Seducción
del tribunal”, “Cómo
hablar mejor”, “Ensayos”,
etc.
A los exámenes de oposición el aspirante no sólo debe
llegar preparado, sino que tiene que demostrar que lo está mejor
que otros que compiten por la misma plaza. En estos podemos encontrar
diversos
tipos de pruebas, tales como:
•
Cuestionarios de elección múltiple sobre un temario.
• Cuestionarios de intereses.
• Test de inteligencia, de aptitudes, de personalidad.
• Test de conocimientos con elecciones múltiples.
• Pruebas de habilidad.
• Examen con preguntas concretas.
• Resolución de problemas.
• Resolución de supuestos prácticos.
• Comentario de un texto.
• Desarrollo por escrito de uno o dos temas.
• Desarrollo por escrito de un tema para leer ante el tribunal.
• Exposición y defensa de un curriculum vitae.
• Defensa de un proyecto de investigación.
• Defensa de un proyecto docente.
• Exposición de un tema oral:
- Lección magistral.
- Exposición con tiempo de preparación anterior.
- Exposición con desarrollo de partes prácticas.
2. Pruebas
psicotécnicas y cuestionarios de elección múltiple
Este tipo de ejercicios se han impuesto
en la mayor parte de oposiciones como técnica de selección
y se utilizan desde oposiciones de administrativos hasta las
de jueces.
Pueden ser test que miden capacidades
o cuestionarios de elección múltiple
que miden conocimientos. Estas pruebas tienen el objetivo de establecer diferencias
entre los aspirantes y seleccionar de la forma más rápida
y objetiva posible.
El entrenamiento para tener cierto éxito en los test puede conseguirse
con la práctica y resolución de pruebas de este tipo. Pueden
encontrarse como juegos en algunas revistas pero también hay en el mercado
libros con un compendio de test, con sus soluciones, para diferentes perfiles
profesionales y especialmente editados con el fin de entrenar a los opositores
que deben pasar este tipo de pruebas. También puedes encontrar
este tipo de entrenamiento interactivo en Internet, ofrecido por
diversas editoriales.
Los cuestionarios de elección múltiple tienen sus aspectos positivos
y negativos. Por una parte son más fáciles para aquellas personas
que disponen de una buena memoria de reconocimiento, por cuanto entre las respuestas
reconocen la que han estudiado como verdadera. Por otra, es más difícil
para aquellos que no tienen los conceptos muy claros o que tienen mayor facilidad
en desarrollar un tema propio, porque las respuestas son muy esquematizadas
y con escasos matices de diferenciación.
Los errores se pagan, por lo que
es fundamental conocer la sanción por
cada respuesta equivocada. Generalmente no se sancionan las no contestadas,
por lo que puede ser prudente no arriesgar excesivamente. En algunas convocatorias
se penaliza una bien por tres mal, pero no conviene “bajar la guardia” pensando
que tienes dos de “chollo” porque suelen estar redactadas de tal
manera que es muy fácil decidirse por una incorrecta.
Como estrategias de preparación
y entrenamiento conviene:
•
Conseguir exámenes y cuestionarios anteriores (suelen
repetirse algunas preguntas).
• Analizar la terminología empleada. El vocabulario
es básico
para comprender las preguntas.
• Analizar la “intención” con
que se construyen las preguntas y las alternativas de respuestas.
• Consultar con frecuencia diccionarios
y enciclopedias.
• Consultar libros que incluyen
tales pruebas especificas para cada profesión
y entrenarse en su resolución. No sólo aprendes
sino que tu cerebro está desarrollando su capacidad
de razonamiento.
• Confeccionar preguntas
de los temas, así te vas entrenando.
• Realización
de pasatiempos.
• Entrenarse en cálculo mental rápido.
Esto puede hacerse en la actividad diaria.
• Gran parte de test de
inteligencia se basan en figuras que se mueven en el espacio,
rotan, proyectan,
evolucionan o les faltan algo.
Para solucionarlos
debe entrenarse la imaginación.
• Puede entrenarse con puzzles,
reconstrucción de figuras,
proyección
de planos y test de razonamiento espacial. Pero no debe utilizarse
el “ensayo
y error”, sino buscando la solución mentalmente
e imaginando “cómo
sería si...”
• Si se prepara con compañeros
se puede construir un banco de preguntas y entrenarse jugando,
incluso con premios.
• También con los compañeros se puede jugar
con diferentes juegos de palabras y de razonamiento que hay en el mercado y que
posibilitan el aumento
de vocabulario, la agilidad en el razonamiento, la respuesta
rápida
y el entrenamiento ante la dificultad, de forma relajada.
• Aunque sea entrenamiento conviene controlar
el tiempo porque en este tipo de pruebas es fundamental.
• Existen libros que dan
los resultados de los test. No es cuestión
de aprenderlos de memoria porque seguro que te pondrán otros.
Deben servirte de entrenamiento, pero sobre todo para analizar
la estructura lógica
que sigue la construcción de cada item.
• Entrénate
en trabajar con rapidez.
Estrategias
en la realización de test y cuestionarios |
|
|
Este tipo de ejercicio
requiere una estrategia especial. Las pruebas que miden capacidades
suelen
estar cronometradas, los
dibujos y
las series lógicas
se suceden una tras otra y no hay tiempo de volver atrás. Aquí sólo
vale el entrenamiento previo y la concentración en el
momento del ejercicio.
Las pruebas de conocimientos disponen
de un poco más tiempo; en cualquier
caso serán útiles las siguientes orientaciones:
1. Tranquilidad. Recuerda que te has entrenado.
2. Mucha atención a las instrucciones para conocer perfectamente cómo
es el sistema de respuesta: si es en la misma hoja, si es en otra hoja de corrección
electrónica, el tipo de lápiz, cómo se subsanan los errores,
si todas las preguntas tienen el mismo valor, qué sanción tienen
los errores, tiempo disponible. (Si no lo dicen, pregúntalo).
3. Cerciórate si se responde con letras, números, cruces, círculos,
etc.
4. Rellenar concienzudamente
los datos de identificación
(siempre hay quien los olvida).
5. Comprobar el número de hojas de que consta la prueba y que no quede
ninguna en blanco por olvido o por no mirar detrás.
6. Ver el número de preguntas, pero no te pongas a calcular tiempos
para cada una porque su nivel de dificultad es diferente. El tiempo está muy
ajustado, así que trabaja rápido y con alta concentración
para que no se bailen cantidades o respuestas.
7. Si tienes una hoja con preguntas y otra para respuestas,
utiliza la primera como borrador y marca en ella.
8. Leer, concienzudamente,
cada pregunta y marcar sólo las que están
muy seguras, sin perder tiempo en las demás.
9. Cuidado con la lectura
rápida. Algunos se precipitan a contestar
antes de terminar de leer la frase y son víctimas de “San Creíque” y “San
Penséque”.
10. Conviene leer todas
las opciones antes de decidir. Puede haber una respuestas más
completa que la anterior.
11. Ante la mínima duda, déjala. Es probable que otra pregunta
te dé la pista de ésta.
12. Analiza la terminología empleada. El vocabulario es fundamental
para comprender “el núcleo” y encontrar
la respuesta adecuada.
13. Te puede servir
de orientación
que algunas de las soluciones propuestas son totalmente inviables.
14. Fíjate en la coordinación sintáctica entre el enunciado
y las posibles respuestas. Si no hay coordinación es falsa.
15. Para comprobar concordancia y sentido de la frase, repite mentalmente
la pregunta y la respuesta que vas a elegir.
16. Si sientes mucha
tensión, realiza algún movimiento: tipo
escalofrío, contracción muscular brusca y distensión,
o respiración profunda para descargar la ansiedad.
17. No te ocupes de
los demás.
18. En una segunda vuelta,
lee más despacio el resto de preguntas reflexionando
las posibles respuestas de las más próximas a
tus conocimientos, sin arriesgar.
19. Ya puedes pasar
las respuestas correctas a la hoja para el procesamiento de
datos. Utiliza
una regla o ambas manos para
señalar por donde vas
y no desorientarte en el traslado de datos, porque un ligero desplazamiento
de cuadro hace que todo esté mal y te das cuenta al
final, cuando no tienes tiempo de rectificar.
20. Si te sobra tiempo, puedes dar varias vueltas a las preguntas
dudosas.
21. No te cortes en
preguntar a los miembros del tribunal el significado de palabras
que no conoces,
el sentido de la frase,
etc. Pueden “darte luz” en
algunas respuestas.
22. Tener mucho cuidado
con los “supuestos trampa”.
Una propuesta puede parecer totalmente cierta pero una simple
palabra, al principio o al
final, la convierte en falsa.
23. Si la prueba es
de personalidad o de aptitudes no debes engañar:
hay una serie de preguntas que miden sinceridad.
24. Ya sabemos que los
nervios “te comen”,
pero no tengas prisa por salir. Agota todo el tiempo repasando.
Entrenamiento con: test, pruebas anteriores,
simulacros de exámenes,
grabaciones, etc. como te proponemos en estas páginas:
Ganar
Oposiciones: El éxito
de la Experiencia
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